Como es habitual, quedamos en ADACEA a las 17,30 para salir en la furgo. Vamos a esta salida, Pascual (el chiquitín) Sebastián ( desde hoy chico Martini, porque viene con unas gafas de sol fashion total y se gana tan merecido apelativo) Lucas ( el conquistador ) o eso intenta, Emilio,( rey del aburrimiento) y Jesús. Y por parte del personal de ADACEA, Amalia, Patricia y Noelia, siempre tan eficientes y cariñosas con nosotros ¡ gracias chicas, por vuestra dedicación!porque nos hacéis sentir bien, eliminándonos barreras, tanto físicas como mentales. La exposición que vimos se refería al antigüo Egipto y más concretamente al culto que profesaban a la muerte. La ambientación del Museo era de lo más apropiada, todo negro, poca luz y una música que a Amalia le daba yuyu. Pero seguimos hasta el final sin sobresaltos. No salió ningún Faraón y la momia que había no nos pudo atender porque iba muy liada, según nos dijo el conserje – asuntos propios, creo -
Fue muy interesante saber que ellos entendían la muerte como un viaje a otra parte para luego reencarnarse. Por eso en los ataúdes, pacientemente adornados con escrituras de pasajes de la vida del difunto, metían todos los objetos queridos por ellos para seguir teniéndolos en la otra vida. Vimos varios ataúdes y la momia de más de 3500 años de antigüedad, conservados en magnífico estado, esqueletos de mascotas y una recreación virtual en 3 D de como se hacía una momificación. Por último, para terminar la tarde como los vivos, nos fuimos a la Plaza de Manila a tomar un helado, artesano naturalmente, ¡ una tarde de muerte tío! ¡ Pedazo kulturón!
PASCUAL |